martes, 1 de septiembre de 2009

CARACTERISTICAS DEL AUDITOR

El trabajo del auditor consiste en obtener una información precisa y completa sobre unas actividades específicas. Para hacerlo, tiene que trabajar desplazado de su lugar habitual de trabajo y probablemente con supervisión directa pequeña o nula. Tiene que comunicarse con gente y concentrarse en actividades que pueden ser extrañas para él, y realizar juicios precisos sobre ello. Puede ser requerido para realizar su trabajo por períodos prolongados, en los cuales está física y mentalmente cansado. Es posible, particularmente en auditorías internas, que el auditor pueda experimentar hostilidad.

Un buen auditor debe caracterizarse por ser entre, otras cosas, diplomático, paciente, buen comunicador, buen juez, disciplinado, imparcial, trabajador, con mente abierta, honesto, analítico, curioso, interesado, con carácter resistente, profesional y entrenado.

Un mal auditor poseerá las características opuestas, y en suma, será anárquico, cínico, parcial, ansioso por agradar, inconstante, indisciplinado, cobarde, argumentador, crédulo, flojo de carácter.
Puesto que todo el mundo posee estas características en mayor o menor medida, el buen auditor debe analizarse y desarrollar sus buenas características a expensas de las malas.
Ya se ha dicho que el trabajo del auditor es el comunicar. Para hacerlo bien debe asegurarse de que no existen obstáculos a la comunicación. Esto lo hace de la siguiente forma:
. Buscando el lugar y momento oportuno en el entorno en que está trabajando.
. Siendo paciente y amable bajo toda circunstancia.
. Siendo puntual.
. Estando preparado, determinado, siendo directo, decisivo y preciso.
. Metiéndose en el trabajo.
. Dando buenos juicios, un sentido de la proporción y estando preparado para hacer algunas concesiones.
. Siendo consciente de las relaciones interprofesionales y de los problemas potenciales que puede ocasionar.


Fuente: http://www.analizacalidad.com/cauditores.pdf

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